Como topos psicópatas avanzamos en las penumbras de la tierra profunda, mar en calma, colina vacía.
Ahora los magos de las sustancias prohibidas, callan. Se esconden en las sombras murmurando secretos, maldiciendo al maestro en voz baja,...¿Harán polvo el hechizo los ácidos amenos?
La gran amenaza avanza inexorable hacia los 20.000 caídos de la cama de la salud y el bienestar físico, psíquico y social que el MOSco definió hace muchos despertares tras los muros de la Europa post-nazi; compuestos de sales y magos renegados, vendidos al oro del no-moro, haciéndose responsables de la gran mentira, del llanto no consolado, de la vergüenza de las cenizas.
Ahora nos vemos en el territorio de nadie, de conspiraciones frustradas, del avance de la enfermedad social que nos azota desde la manzanilla. Podría el nombre evocar respeto por sus propiedades conocidas desde los días oscuros, y que ahora es zona frecuentada por dos tipos de animales: los que corren para obtener el milagro de la salud, y los que buscan en los polvos, no correr para llegar al mismo lugar.
Todos estan locos, todos. Menos yo.
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